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Coca Colla: Lo Verdadero

Coca-Cola: haz sitio, que viene Bolivia.

El pueblo indígena de la nación andina está resentido desde hace mucho tiempo por la usurpación del nombre de su hoja de coca sagrada por parte de la compañía de bebidas estadounidense. Recientemente, el gobierno de Evo Morales anunció que apoyaría un plan para producir un refresco a base de coca que competiría con su homólogo efervescente estadounidense.                                Todavía no está claro si la nueva bebida será auspiciada por una compañía privada, por una empresa estatal, o por algún tipo de sociedad conjunta privada y estatal. La nueva bebida se llamará Coca Colla por su relación con la historia antigua: en Bolivia, los quechuas, aymaras y otros pueblos indígenas que descendieron de los incas se conocen como collas.                              En una operación que sin duda exasperará a Coca-Cola, portavoces bolivianos han dicho que Coca Colla exhibirá el brochazo negro característico y una etiqueta roja similar a la insignia clásica de Coca-Cola. También se dice que el líquido de Coca Colla es de color negro, como la Coca-Cola, y podría comercializarse tan pronto como abril.                                                                                 
“Coca-Cola nos robó el nombre de nuestra hoja de coca además de acaparar el mercado mundial”, dice Julio Salazar, Secretario General de la Federación boliviana de Cultivadores de Coca y Senador por el partido Movimiento hacia el Socialismo de Evo Morales (conocido por su acrónimo en español MAS). “Ya ha llegado el momento de que los verdaderos propietarios de este recurso natural se beneficien de la industrialización de nuestra coca”, añadió.
A los bolivianos les gustaría tumbar el estigma negativo asociado a la hoja de coca. Morales, un indio aymara, dice que la coca en su estado natural no daña la salud humana y que la investigación científica ha demostrado que la planta es “saludable”. Cuando los traficantes de droga convierten la coca en cocaína, dice Morales, cambian la composición química de la planta.                                      
El presidente boliviano condena tales prácticas y recomienda los usos comerciales de la hoja de coca. La nueva constitución de Bolivia, redactado por el partido MAS gobernante, reconoce que en Bolivia, la coca es “patrimonio cultural, un recurso natural y renovable de biodiversidad y un factor de cohesión social” y añade que la hoja de coca no es un narcótico en su estado natural.                                                                                                                            La hoja de coca, que lleva cultivándose desde hace 4.000 años, se suele masticar junto con una pasta amarga de ceniza de madera con el fin de resaltar sus propiedades estimulantes, que son suaves y similares a la cafeína o nicotina. En su estado puro, la coca sirve para alejar el hambre y contrarresta los efectos de la altitud. Muchos campesinos pobres ganan su sustento cultivando la hoja, y la coca se ha utilizado durante milenios en la cocina, en los remedios tradicionales y en las ceremonias religiosas.                                                         De hecho, para los indios andinos, la hoja de coca está estrechamente ligada al mundo espiritual. Empiezan las ofrendas a Pachamama, la Madre Tierra, en agosto para espantar los espíritus malévolos de la temporada seca y para estimular una buena cosecha. Las ofrendas consisten en fetos de llama, dulces de varios colores, hoja de coca y otras hierbas. El yatiri, o sacerdote indígena, quema las ofrendas en una hoguera mientras murmura oraciones a los achachilas, los dioses que habitan en las montañas.

Los poderes reconstituyentes del vino de coca

Aunque el lanzamiento de Coca Colla puede haber tomado por sorpresa al Director de Coca-Cola, no es la primera vez que se ha incorporado la hoja de coca a una bebida comercial. Cuando estuve en La Paz con motivo de la investigación de mi último libro Revolution! South America and the Rise of the New Left (Palgrave-Macmillan), visité el museo de coca de la ciudad donde me enteré de la existencia del vino de coca, llamado Mariani. El vino fue comercializado en Europa en 1863 por el químico y empresario corso Angelo Mariani. El comerciante estimuló la aparición de imitadores, tales como John Styth Pemberton, un empresario de Atlanta que lanzó su propio vino de coca. Más tarde, el estadounidense creó un jarabe que sirvió de prototipo para Coca-Cola.             
Después de recoger información sobre los Incas y su amor por la coca, Mariani se dedicó a la horticultura y empezó a cultivar la sagrada hoja andina en su casa. Ingeniosamente, envió muestras de su nuevo vino a gente famosa por todo el mundo con el objetivo de buscar su respaldo.                                                    
Y la apuesta de Mariani dio resultado: el comerciante recibió elogios de Emile Zola, Thomas Edison, Buffalo Bill Cody y hasta del Presidente estadounidense William McKinley, de la Reina Victoria y de tres Papas. En 1885, cuando Ulysses Grant moría de cáncer de garganta, bebió vino de coca y se dice que ayudó a aliviar sus dolores.                                                                                                          
“Vin Mariani es el reconstituyente por excelencia”, cacareó el periódico le Figaro en 1877. “Es el rey de los remedios contra la anemia... Es una tónica que aumenta la secreción de jugos gástricos, estimula el apetito... Vin Mariani tiene la rara ventaja de estimular tanto las actividades musculares como cerebrales”.                        
“¿Y exactamente cuánto reconstituyente contenía Mariani? pregunta Mark Prendergast, autor de For God, Country, and Coca-Cola: The Definitive History of the Great American Soft Drink and the Company That Makes It (Por Dios, la Patria, y Coca-Cola: la historia definitiva del gran refresco estadounidense y la compañía que lo fabrica). “Afortunadamente”, comenta “podemos aventurar un cálculo bastante aproximado, ya que un químico que ha estudiado diversos vinos de coca informó en 1886 que Vin Mariani contenía 0,12 gramos de cocaína por onza líquida. La dosificación de la etiqueta indicaba ‘una copa llena’ antes y después de cada comida (media copa para los niños). Suponiendo que en la copa cabe seis onzas líquidas, tres copas diarias equivaldrían a una botella llena de 18 onzas, ó 2,16 gramos de cocaína por día, suficiente para alegrar a cualquiera”´.

De los licores de coca a los spaghetti de coca

Siguiendo los pasos de Mariani, parece que las naciones andinas han investigado el mercado con el fin de comercializar otros tipos de bebidas alcohólicas de coca, por ejemplo, Cervecería Peruana, que proyecta exportar una cerveza de coca a países como China y Sudáfrica. Se llama Apu, una palabra mágica que significa dios, poder y riqueza en quechua. Otra compañía de bebidas boliviana lanzó recientemente un whisky de coca. Se llama Ajayu, que significa alma o espíritu en aymara, y contiene 32% de alcohol. Según el productor de Ajayu, el whisky conserva todas las cualidades esenciales de la coca, “incluyendo más calcio que la leche, más hierro que las espinacas y más fósforo que el pescado”.                               
Los que apoyan el Ajayu esperan que llegue a ser la marca emblemática de Bolivia, de manera similar a la tequila en Méjico. Cada botella de Ajayu contiene 25 gramos de coca, y los productores de la marca esperan exportar la bebida a Cuba o Venezuela.    
Históricamente, Mariani abrió el camino para el uso de la hoja de coca no sólo en bebidas, sino también en otros productos como los concentrados de fruta y el té, y se comercializaron grageas dirigidas a cantantes, profesores y otras profesiones que necesitaran tener la garganta en buenas condiciones. Hoy en día, las compañías bolivianas han seguido los pasos de Mariani y utilizan la coca para hacer tés, jarabes, pasta de dientes, licores, caramelos y repostería. En un restaurante italiano en La Paz, los comensales pueden pedir espaguetis de coca hechos de una mezcla de harina de trigo y hoja de coca.

Coca Colla y el orgullo étnico

Aunque la promoción por parte de Bolivia de Coca Colla puede hacer sonreír a algunos, la operación podría contribuir al deterioro de las relaciones entre Estados Unidos y Bolivia. Durante años, los pueblos indígenas de Bolivia han afrontado la guerra contra los narcóticos alimentada por los Estados Unidos que demonizaba la hoja de coca. Para desairar a Washington, los cultivadores de coca de la región de Chapare proyectaron Coca Colla, y ahora es Evo Morales, antiguo cultivador de coca de Chapare, quien ha adoptado el nacionalismo de la coca como grito cultural y político [see my chapter on coca nationalism in my book].         Cuando habla en público, Morales lleva una guirnalda de hojas de coca al cuello y un sombrero de paja adornado con más hojas de coca. Morales afirma que los Estados Unidos buscan intervenir en países latinoamericanos mediante el recrudecimiento de la guerra contra la droga. Alega que la política de Washington no es más que “un gran instrumento imperialista destinado al control geopolítico”. El presidente boliviano argumenta que la única manera de eliminar el tráfico de drogas es cortar la demanda.                                                           
Morales solicitó recientemente, provocando el levantamiento de cejas en Washington, la eliminación de la hoja de coca de la lista de sustancias prohibidas al amparo de la convención antinarcóticos de 1961 de las Naciones Unidas. En particular, Bolivia quiere modificar dos párrafos del Artículo 49 que prohíben masticar la hoja de coca. Morales masticó hoja de coca durante una sesión de las Naciones Unidas en Viena para demostrar que no es perjudicial. Por supuesto, el Gobierno de Obama anunció su oposición a la propuesta de Morales el día siguiente.

El debate sobre la coca

La diplomacia entre el presidente boliviano y las Naciones Unidas no sorprende si recordamos que Morales empezó su gobierno en enero 2006 con la promesa de poner fin a la erradicación forzosa de la coca. De hecho, el altercado más reciente en las Naciones Unidas es el último de otros contratiempos diplomáticos: en septiembre 2008, Bolivia expulsó al embajador estadounidense Phil Goldberg, acusándolo de “conspiración”. Poco tiempo después, Morales suspendió la colaboración oficial con la DEA.                            
Devolviendo el golpe, el gobierno de Bush suspendió la participación de Bolivia en un programa de exención de impuestos para las naciones andinas, afirmando que Morales no cooperaba suficientemente en la guerra contra la droga. El dirigente boliviano rechazó esta aseveración al hacer referencia a la estadística de las Naciones Unidas que indica que su gobierno ha hecho más que los aliados de Washington, Colombia y Perú, en aprehender los envíos de cocaína. En efecto, las autoridades locales declaran que han confiscado toneladas de cocaína y destruido muchos laboratorios de droga.                                   
Es difícil divisar una salida, dado que la Casa Blanca de Obama no parece muy interesada en dar marcha atrás en la política extranjera de los primeros años de Bush. De hecho, Washington dice que Morales no hace lo suficiente para impedir el tráfico de drogas y ha continuado excluyendo a Bolivia del programa de exención de impuestos.                        
“Un negro excluido puede excluir a un indio”, declaró Morales. “Los llamados indios y negros han sido históricamente los más excluidos, los más marginados”, añadió Morales. “Si quiere excluirnos, que lo haga, no nos importa.” En otro asalto del debate, Morales expulsó recientemente al diplomático Francisco Martínez, también por conspiración.

Incremento en el cultivo de hoja de coca debido a Coca Colla

Bromas aparte, el embrollo de Coca Colla aún puede dar una vuelta diplomática de tuerca más. Como su vecino Perú, Bolivia permite el cultivo limitado de coca para uso en cocina, medicina tradicional y ritos religiosos. Pero si la Coca Colla sale adelante, Bolivia tendrá que cultivar más coca, tensando las relaciones con Estados Unidos.                                                                                                                                 Bajo el derecho boliviano, se puede cultivar hasta 30.000 acres de tierra con coca, pero Morales quiere aumentar esta cantidad hasta casi 50.000 para incrementar la comercialización de la hoja. Con este cultivo incrementado, Bolivia estará bien situada para lanzar Coca Colla. Mientras la promoción de la bebida sin duda irritará a Washington, la operación es políticamente inteligente, ya que Morales recibirá apoyos contra una corporación impopular, al mismo tiempo que aporta recursos bien acogidos por parte de los cultivadores de coca.                                                                                                                                         
“Sea un éxito o no la iniciativa”, según el sitio Web ambiental TreeHugger, “Bolivia puede recibir apoyos internacionales al hacer frente a una compañía que muchos ven como una fuerza destructiva capitalista sin sentimientos, mediante un producto que defiende el medio ambiente y el medio de vida de sus productores. No se habla de cómo sabe Coca Colla, pero refrescante es”.
Autor: Nikolas Kozloff                                                                                                                                                 Traducido para Rebelión por Christine Lewis Carroll
Fuente: www.rebelion.org

Milenaria y Sagrada Hoja de Coca

16-07-2004 Por Dr. Carlos Terrazas Orellana 

Analísis de la Hoja de Coca, antes de la Presidencia de Evo Morales

Durante siglos, la coca fue considerada como una planta milagrosa dotada de virtudes extraordinarias. Hasta que los occidentales, extrajeron de la planta la cocaína. La panacea se transformó en una arma fatal. Según una profecía andina: la hoja de coca representa para los indígenas; la fuerza, la vida, es un alimento espiritual que les permite entrar en contacto con sus divinidades "Apus, Achachilas, Tata Inti, Mama Quilla, Pachamama". Mientras que para sus enemigos, la coca es una causa de locura y de dependencia..."Durante siglos, la coca fue considerada como una planta milagrosa dotada de virtudes extraordinarias. Hasta que los occidentales, extrajeron de la planta la cocaína. La panacea se transformó en una arma fatal. Los intereses político-económicos se apoderaron de la controversia y penalizaron a la planta sagrada, condenándola a desaparecer.
Cuando los españoles conquistaron las sociedades andinas, vieron que la coca era cultivada y la atribuían poderes mágicos. Ella estaba íntimamente ligada a las costumbres religiosas de las poblaciones nativas. Según las leyendas transmitidas de generación en generación. Manco Kapac, "el escogido" hijo del dios Sol, había traido la coca a los hombres del Altiplano. Sus hojas servían como ofrendas a los dioses de la naturaleza. También se depositaba en la boca de los difuntos para que tuvieran una mejor acogida en el más allá. Si el uso de la coca, fuera de este contexto místico-religioso, permaneció durante mucho tiempo el privilegio del soberano y de la nobleza inca; su consumo se había generalizado muy rapidamente durante la época de la conquista. Los españoles no creían en las virtudes prodigiosas de la planta; Ellos sospechaban que se trataba de una obra del demonio, por el rol primordial que tenía en las ceremonias religiosas de las poblaciones vencidas. Un Consejo reunido en Lima prohibió su consumo terminantemente, puesto que era considerado como una costumbre pagana y un pecado. Pero los españoles cambiaron rápidamente de conducta, al constatar que los indígenas no se encontraban en condiciones para ejecutar los trabajos pesados que se les imponían en las minas, si estaban privados de coca. Entonces, decidieron distribuirles las hojas unas tres o cuatro veces al día. También se les permitía unas pequeñas pausas para que las masticaran "acullicaran" su preciosa panacea de hojas verdes. Hasta nuestros días, la coca ha conservado su importancia en las poblaciones indígenas, y se encuentran todavía, rasgos de la veneración religiosa de la cual fue el objeto, de la misma manera su poder curativo y alimenticio fue científicamente comprobado. Los indígenas transportan siempre con ellos una pequeña bolsa con hojas de coca (llamada chuspa), así como también un pedazo de pasta hecha de ceniza de vegetales 'llujkta". Mezclan un puñado de hojas con un poco de ceniza, luego lo mastican tranquilamente, secretando mucha saliva. Una vez ingerida, el jugo de la coca, mezclada con la saliva, produce poco a poco sus efectos: disminución momentánea de la sensación de hambre, frío, cansancio... Lo cual explica porque la coca es consumida en gran cantidad por todas aquellas personas que llevan una vida sacrificada y llena de dificultades. Las hojas de coca sirven también a los "yatiris" (aquellos que saben) para efectuar una gran parte de sus sortilegios y de sus augurios. Al arrojar la coca sobre un tejido tradicional "haguayo" preparado para este efecto, dicen poder descubrir a los ladrones y a las cosas que desaparecieron. La persona que se interroga sobre la infidelidad, la conducta o las intenciones de su cónyuge va ha consultar a un "yatiri", quien después de haber realizado varias oraciones místico-religiosas, le entrega algunas hojas de coca que deberán ser puestas en contacto con las personas de las cuales se desea descubrir algún secreto. Luego se devuelven las hojas al "yatiri" quien va a utilizarlas, realizando una cierta ceremonia, antes de dejar caer bruscamente las hojas de coca al suelo. La respuesta depende de la manera como caen las hojas... Para tener noticias de una persona ausente, conocer su salud, su conducta o sus negocios, hay que llevar sus prendas de vestir u objetos que la persona ha utilizado: se los tiende por el suelo y se arroja la coca por encima. Es preferible escoger ropa vieja que no haya sido lavada, asegurando de esta manera una mejor comunicación con las personas que las utilizaron, sin que éstas se den cuenta. De la misma manera, se dice que se puede ver la imagen de un difunto en su ropa. La coca masticada sirve como amuleto y como ofrenda a las divinidades. Y escupiendo el jugo de la coca en la palma de la mano, con los dedos extensos y observando la manera como cae, ¡se podría predecir el futuro!. Se la siente amarga a la coca, si alguna desgracia se prepara.

La utilización tradicional de la hoja de coca es muy difundida en toda la región Andina, desde la época colonial, particularmente entre los mineros, que van cavando profundas galerías en busca de minerales. El calor y la humedad, saturan la atmósfera, es un ambiente sofocante e irrespirable. Los mineros, torso desnudo, mejillas infladas por bolas de coca, olvidan incluso de masticarlas por el duro esfuerzo que van realizando. Durante todo el año, ellos se alimentan de sopas de fideo o de patatas secas "chuño", consumen rara vez carne, muy caro para su magro ingreso. Pero el precio de la coca también ha subido. El minero tiene el cuidado de llevar siempre consigo una pequeña bolsa de hojas de coca "chuspa"; es una dulce compañera que escogió y que también le agrada al "Tío", el señor y amo de las profundidades de las minas y del destino de los mineros.Durante el carnaval, los ritos cristianos se mezclan a las tradiciones populares. Ofrendas y oraciones tienen lugar durante las dos semanas que siguen a ésta fiesta pagana. Proximas a la ciudad de Oruro, se erigen rocas de formas raras como el sapo, el cóndor, el toro y la serpiente; los mineros van ha depositar sus ofrendas a la Tierra Madre "Pachamama": hojas de coca, alcohol, cigarrillos, para que la tierra sea más fecunda. 

El ritual de las ofrendas a la tierra, " La Ceremonia del Pago a la Pachamama ", se realiza en el momento de la siembra, los preparativos se desarrollan en octubre, cuando los primeros gérmenes salieron del suelo. Ella culmina con el sacrificio de una llama muy joven, que debe masticar las hojas de coca y estar embriagada por el alcohol, luego es sacrificada antes que su sangre fuese esparcida a la tierra. La comunidad se reune al ritmo de un grupo de músicos, que prepararon para esta ceremonia algunos aires y canciones, con el propósito de acompañar la celebración ritual en honor a "Pachamama". Llegando al lugar escogido para el sacrificio, los danzantes recorren todas las parcelas de los aledaños. Durante ése mismo tiempo, un grupo de campesinos se ocupa de cavar un hueco orientado hacia las montañas. Mientras que el más anciano de la comunidad "El achachila" ofrece oraciones y libaciones a la Madre Tierra. La fiesta continua hasta altas horas de la noche. Es la ocasión para los ancianos de contar sus mitos, sus leyendas y de esta manera transmiten sus tradiciones de generación en generación. La sagrada hoja de coca se convierte en el alimento central y espiritual de la comunidad.

Para los occidentales la hoja sagrada se convirtió en la planta maldita:
La coca es una planta indiscutiblemente muy rica, con propiedades medicinales comprobadas científicamente, también es muy nutritiva donde abundan las sales minerales y las vitaminas; pero ¿Porqué esta planta sagrada se transformó en una planta maldita para los occidentales? Aparte de la transformación química de la coca en cocaína; por la riqueza que tiene la planta en nicotína - representa una amenaza terrible para los lobbies archimillonarios del tabaco, que ven en ella un producto de sustitución a los cigarrillos; lo que causaría pérdidas millonarias a éstas empresas, responsables de millones de victimas del tabaco, pero no es la única razón - Entre otros componentes de la coca, se encuentran la altropína, la papaína, la globulina, la pectína, la coleína, la inulína, se pueden extraer 14 alcaloides, de los cuales la cocaína representa menos del 1%, así como tambíen: [la atropína y la espolamína que son una combinación de egmínas; tropeínas e igrínas. Los derivados de la ecgonína son : el metilbensoilecgonína (cocaína), metilecgnoníca y cinamilcocaína; entre las tropeínas están incluidos, la tropína y la seudotromína, la dihidrozipeína, la tropacocaína y el benzoíltropano; entre las higrinas están la higrina, la hidrolína y la cuscohigrína.

Tambíen pudieron aislarse las esteroísomeras alfa y beta truxilínas, entre otros componentes químicos de la coca]. La coca fue utilizada por los occidentales como base para la fabricación de la droga; convirtiéndose en una estrategia económica e incluso geopolítica. La conferencia de Viena de 1988 condenó a muerte la hoja de coca; prohibiendo su producción y su comercialización, excepto para su utilización tradicional. La erradicación de las plantas de coca en Bolivia, dio fin al periodo "del oro verde" en el país. Durante las tres últimas décadas fue el maná de los narco-dólares inyectados en la economía boliviana gracias al tráfico de la pasta de cocaína. Desde 1997 hasta 1999, más de 21.000 hectáreas de hojas de coca fueron destruidas, retirando de esta manera, del mercado mundial, más de 80.000 toneladas de cocaína. De 1999 hasta la fecha se pretende haber dado fin con el cultivo ilegal de la hoja de coca en el Chapare boliviano, aunque no existe ninguna cifra estadística. La supresión de la cultura masiva de la coca decidida por los EEUU. y el Gobierno boliviano ha provocado el desempleo de miles de familias que no se benefician de ningún tipo de indemnización y a las que les quedan pocas posibilidades de encontrar trabajo.

En los años 90 más de 40.000 mineros fueron despedidos de las empresas mineras estatales y otro tanto de la función pública. El descontento popular no dejo de ampliarse cada día más. Las manifestaciones y los bloqueos de caminos se multiplicaron en todo el país. Bajo el pretexto de reembolsar la deuda exterior, las medidas de austeridad de los diferentes gobiernos se multiplicaron. La subida de precios y el constante aumento de los impuestos asfixia a todos los medios sociales del país. Los bolivianos deben reembolsar prestamos que en muchos casos sirvieron únicamente a enriquecer un pequeño puñado de personas que además pusieron a fuego y sangre la Nación, con represiones inhumanas como las de febrero y octubre del 2003, que causaron un centenar de muertos y miles de heridos. La corrupción es el cáncer de la sociedad boliviana, la cuál no puede ser tan fácilmente erradicada como la hoja de coca, puesto que el dinero de la droga corrompió una gran parte de la población y la economía del país. Aunque los beneficios realmente obtenidos por el tráfico de droga nunca llegaron al país. A fines del siglo pasado se calculaba que una héctarea de cultivo de la coca aportaba al productor 2.990 $us.; el mismos producto lo vendía el traficante de pasta en 3.590 $us. Después de su transformación en cocaína, el traficante lo ponía a la venta en 7.055 $us. Los vendedores al por mayor que hicieron pasar la droga por los circuitos clásicos de Colombia, Panamá entre otros, los negociaban en 107.730 $us. Finalmente los revendedores locales de los EEUU y de Europa obtenían 564.300 $us. por la venta de la cocaína al detalle, con una pureza del 12%. La profecía de los sabios andinos, esta más que nunca de actualidad. La coca vuelve a ser la hoja sagrada de los Andes, cultivada para su uso tradicional y medicinal, que nunca dejo de ser otra cosa, para los herederos de las hojas verdes. Ahora que, otra civilización varias veces milenaria, como China, se interesa en exportar y comercializar esta planta medicinal como es la coca, además de haber sido reconocida como un elemento capital en la medicina tradicional de los Kallawayas de Bolivia, que recibieron oficialemente el reconocimiento de la Unesco como un patrimonio más de la Humanidad. Es el momento de sacarla de la ilegalidad para devolverle el rol que siempre tuvo en la sociedad, gracias a sus propiedades medicinales y alimenticias.
Si se quiere combatir, realmente, al narcotráfico; primeramente se debe legalizar la producción y la comercialización de la coca, para que ésta pueda servir de base a una multitud de productos y aplicaciones, tanto como una planta alimenticia, curativa, medicinal, farmacéutica, dietética -sobre todo para los paises ricos como Europa y principalmente los EEUU, que tienen tanto problemas con la obesidad de una buena parte de sus habitantes. Sabemos muy bien, desde épocas remotas, que una de las propiedades de la coca, es la de cortar el hambre. ¿Qué esperan nuestras empresas farmacéuticas para preparar productos energéticos, tónicos, vitamínicos, dietéticos, de sustitución a la nicotina y tantos otros productos más destinados a mercados internos como tambíen a mercados internacionales?. Hasta la fecha; que sepamos, ¡no existe ningún convenio internacional que prohiba la exportación y la comercialización de estos tipos de productos!
La exportación de infuciones de coca, como los preparados con otras plantas medicinales (mates) e incluso con el té, darían un fenomenal digestivo, o un "té de coca", que se consumiría de la misma manera que el té o el café tradicional. Solamente, con una mayor ventaja para la coca -sobre los dos otros productos comercializados a escala mundial mediante grandes lobbies de distribución- debido a sus cualidades de planta medicinal que fueron probados durante siglos: disminución momentánea de la sensación de hambre, frío, cansancio...
A los detractores que se oponen terminantemente a la comercialización de las infuciones de coca; principalmente, los lobbies anglosajones del té y del café, bajo el pretexto que las hojas de coca exportadas a los paises Europeos y a los EEUU. servirían sobre todo para la fabricación de la cocaína, bastaría responderles que si la exportación se hace de una manera reglamentada y bien controlada no habría tal riesgo. Mejor aún, si los paises productores exportan productos manufacturados, combinados con otras plantas, con diferentes sabores: a canela, vainilla, frutos exóticos, etc, etc. Resultaría imposible - por su elevadísimo costo- separar la coca de las bolsitas empaquetadas, para fabricar la droga como ocurre con el café y el té, que contienen alcaloídes como la cafeína o la teteína.
Las posibilidades y las aplicaciones que nos ofrece una planta como la coca, son muchísimas, y es un error histórico haber penalizado internacionalmente, mediante el famoso convenio de Viena de 1988, a esta planta tan rica de virtudes naturales. Los propios conquistadores españoles del siglo XVI, que habían prohibido el consumo de la coca, dieron rápidamente marcha atrás en su cometido y al contrario, monopolizaron su producción y comercialización hasta la independencia de los paises de América latina. Si los conquistadores españoles en el siglo XVI ya habían comprendido en verdadero valor que tiene la coca, ¿cómo es posible que los más grandes economistas del siglo XXI sigan sin comprender que el problema de la coca es ante todo un problema económico?. "A un problema económico, la única solución posible que puede darse, es mediante una respuesta igualemente de orden económico". En la actualidad, la única demanda de coca que existe de parte de Europa y de los EEUU, es para la fabricación de la droga. Si los gobiernos y las poblaciones de todos éstos países afectados por este azote contemporaneo, que es la drogadicción, tuvieran una real voluntad política y económica de acabar de una vez por todas con el tráfico de la cocaína, deberían legalizar inmediatamente la producción y la comercialización de la coca y de los productos derivados de esta planta con excepción de la droga.  Una comercialización legal de la coca y de sus derivados terminaría definitivamente con el tráfico ilegal de la cocaína. La actual política de erradicación de la planta no frenará ese tráfico ilícito, puesto que es un problema de grandes intereses económicos. Solamente se consigue desplazar el problema a otras regiones. Del Chapare a los Yungas bolivianos. Luego, problablemente de los Yungas a la Amazonía: boliviana, peruana, brasileña, colombiana, como ya está ocurriendo. Finalemente, cuando la producción y la comercialización se encuentre en manos de los nuevos lobies cocaleros, cien por ciento anglosajones, y posiblemente en otros continentes, como ya paso con otros productos en la historia económica mundial, la coca será finalmente rehabilitada para la satisfacción y en beneficio único de quienes, hoy en día buscan erradicarla de sus tierras originarias por todos los medios?
Fuente: www.ecoportal.net/Contenido/Temas_Especiales/Economia/Milenaria_y_Sagrada_Hoja_de_Coca     AUTOR:  Dr. Carlos Terrazas Orellana *, 16/07/2004                                                                                                       * Doctorado en historia y diplomado en estudios especializados de etnología en la Universidad de París.

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